Le llamo "clóset teológico " al estado de ateísmo funcional oculto que una persona puede tener aún considerándose parte de una religión o dogma. Salir de dicho estado implica admitir abiertamente nuestro libre albedrío. Yo salí a los 17 años.
¿Por qué esconderlo?
- Tenía miedo de no recibir regalos de navidad.
- Temor al escarnio familiar viniendo de una familia tan tradicionalmente católica.
- Inseguridad por un posible aislamiento social.
- Nunca falta el amigo o familiar que te cree ignorante y pretende "reevangelizarte" o meterte a su secta.
- Y por último, el sentir subconsciente de que lo que estás haciendo es "antinatural" o "sacrílego".
Salir del clóset teológico me liberó.
Ya no tengo pecado original. No necesito redención ni salvación. Soy arquitecto de mi propio destino. Trae una gran paz interior. Es una admisión de libertad.
Y si no has salido, ¿Qué esperas?